¿Quiénes somos?

MISIÓN, IDENTIDAD E HISTORIA DEL OBSERVATORIO ECLESIAL

Ante la emergencia de nuevas experiencias de organización social y ciudadana, para hacer frente a la crisis sistémica que vivimos en México, manifestada fundamentalmente en:  violencia contra la ciudadanía, violencia contra las mujeres, descomposición social ante la falta de desarrollo social del Estado, migración, inseguridad por el narcotráfico, impunidad, criminalización de la protesta social, pobreza y desigualdad, una interminable lista de conflictos laborales, crisis institucional de las iglesias, discriminación y exclusión social, la violación sistemática de los derechos económicos, sociales, culturales, civiles, políticos y ambientales, etc.; el Observatorio Eclesial se asume como un espacio de articulación ecuménica, de análisis socio-religioso y de formación socio-teológica para la defensa y exigencia de los derechos humanos integrales, la construcción y empoderamiento de la Iglesia de los pobres en el espíritu evangélico de comunión, el combate de la pobreza y la exclusión; así como la generación de una corriente de opinión crítica y pública favorable a estas causas; también como un referente, para denunciar, construir, formar y generar esperanza; con lo cual pretende incidirse de manera positiva y diferenciada en amplios sectores civiles y eclesial-ecuménicos en México.

1.      Identidad colectiva, civil y ecuménica del Observatorio Eclesial

El Observatorio Eclesial (OE) surge en 1999 como un espacio ecuménico de reflexión y análisis del contexto socio-eclesial mexicano, y durante tres lustros, ha pasado por diferentes etapas, cada una de las cuales ha tenido énfasis particulares: 1999-2003: espacio de reuniones mensuales de análisis; 2003-2006: espacio de análisis, producción y difusión socio-eclesial (incorpora una coordinación: secretaría ejecutiva); 2006-2010: espacio de comunicación y articulación de la solidaridad socio-eclesial. 2010 al presente: agencia de información, análisis crítico y voz pública. En todo este tiempo el OE ha funcionado como una red de organizaciones y personas con una coordinación ejecutiva; han participado en él organismos como: Comunidades Eclesiales de Base, Familia Franciscana Internacional, Centro de Reflexión Teológica, Secretariado Internacional de Solidaridad Cristiana con América Latina, Católicas por el Derecho a Decidir, Centro de Estudios Ecuménicos, Centro Antonio de Montesinos, Centro Nacional de Comunicación Social, Colectivo Alas, la Comunidad Ecuménica Magdala y el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, entre otros que simpatizan y se identifican con el espacio. A su vez, el Observatorio forma parte de redes nacionales e internacionales tales como: Amerindia Continental, Premio Nacional de Derechos Humanos “Don Sergio Méndez Arceo, y el Movimiento de Iglesias por la paz.

En estos 15 años el OE ha vinculado las identidades y las perspectivas eclesiales y civiles de sus integrantes; ha alimentado la conciencia de la diversidad eclesial y religiosa;  y ha reconocido, promovido y defendido los derechos humanos de manera integral y creativa desde espacios ético religiosos, la opinión pública, el diálogo interreligioso, la incidencia pública y el ejercicio teológico.

2.     Temas prioritarios que nos desafían

Democratización de las iglesias: recuperar nuestras fuentes comunitarias; teniendo como pilares la participación, la comunidad y la colegialidad; admitir la pluralidad eclesial y crear e impulsar espacios permanentes de diálogo y discernimiento; conocer, promover y defender los derechos humanos al interior de nuestras iglesias.

Desafíos pastorales desde la exclusión a los/las más vulnerables: construir iglesias más preocupadas por la vida de los pobres y excluidos, fomentar una pastoral que actualice su opción por los pobres y reconozca las nuevas formas de exclusión en un mundo global y de libre mercado, fortalecer una educación y una teología para la justicia,  paz integral y derechos humanos.

Secularización y laicidad: reconocer las nuevas identidades de las comunidades eclesiales, potenciar las libertades fundamentales de las personas: de conciencia, de expresión, acceso a la información, respeto y tolerancia a la diferencia; preservar y promover la sana separación entre las iglesias y el Estado.

3. Nuestras tareas cotidianas

Nuestras principales y cotidianas actividades son: análisis de la realidad socio-eclesial; investigación; seminarios; foros; ruedas de prensa; recopilación y difusión de información (por Internet, conferencias de prensa y foros públicos) en torno a temas sociales y eclesiales vinculados con nuestra agenda y con las coyunturas; reforzando esta tarea de comunicación; se encuentran tareas de investigación y formación de diversos sujetos en torno a nuestros temas prioritarios, así como la solidaridad permanente con las causas justas en nuestro país y el continente.

Todas estas actividades están contenidas en 3 líneas estratégicas que configuran nuestro proyecto institucional: Posicionamiento público y político; Análisis e investigación y Espacio de articulación civil y ecuménica; y cuyos objetivos específicos son:

  1. Ser un referente de análisis y reflexión crítica en torno a las relaciones entre las religiones-iglesias y la sociedad mexicana, bajo las perspectivas de derechos humanos, género, ética civil y teologías liberadoras.
  2. Consolidar la presencia del Observatorio Eclesial como referente crítico y alternativo del tema eclesial y el análisis socio-religioso, para medios de comunicación, organizaciones civiles de inspiración cristiana, religiosas, ecuménicas y comunidades eclesiales de México y AL.
  3. Fortalecer la opción de las iglesias de los pobres y las teologías de la liberación a través de la articulación con iglesias ecuménicas y organizaciones sociales de fe, para generar propuestas concretas que den respuesta a nuestros pueblos.

4. Nuestros destinatarios/interlocutores

Para impactar positivamente en el escenario social y eclesial en México, dirigimos nuestras acciones hacia destinatarios de diversa índole cultural, social, económica y política; principalmente liderazgos medios de organizaciones y grupos comunitarios, pero también líderes religiosos y de opinión, que con su trabajo puedan generar un clima favorable a la defensa de los derechos humanos.

  • comunidades vulnerables e iglesias
  • agentes de pastoral y Comunidades Eclesiales de Base.
  • líderes religiosos de diversas iglesias
  • líderes de comunidades de base, tanto urbanas, como suburbanas y rurales;
  • investigadores/as y analistas del fenómeno religioso;
  • periodistas de medios de comunicación: prensa, radio, televisión y medios alternativos, en diferentes lugares; principalmente del centro del país, pero también de otras regiones y del extranjero;